domingo, 9 de septiembre de 2012

FERIA DE CIENCIAS INTERCOLEGIAL


    El viernes 7 de septiembre, por la mañana, las alumnas de 2° 3° (los dos varones faltaron) asistieron conmigo a la Feria de Ciencias, que se realizó en la Escuela Nicolás Avellaneda N° 4, DE 9, de esta ciudad.


   En ella tuvimos la oportunidad de exponer la muestra que vinimos preparando desde hace tiempo: EL PIROPO. ¿CUESTA ABAJO? DEL VERSO GENTIL / A LA FRASE HOSTIL.

    Nos visitaron en el stand: la Directora de Educación Media y las Supervisoras de la Región VIII, porfesoras Mirta Nápoli y Patricia González, varios docentes y alumnos de distintos colegios. Nos sentimos estimulados por los buenos comentarios que, sobre la muestra, recibimos de parte de todos ellos.

    Agradezco y felicito a las chicas que que colaboraron y expusieron en la muestra: Dalila De Marzo, Julieta Chiodo, Vanesa Moya, Tamara Gaona Ramírez, Aldana Álvarez y Paula Segovia. Fueron atentas, simpáticas, desenvueltas y brillantes expositoras, explicaron la secuencia del trabajo con total claridad y demostraron tener conocimientos sólidos y profundos sobre el tema. Destaco el entusiasmo y compromiso de estas seis adolescentes en todo momento.

    La feria estuvo muy bien organizada y entretenida; además de muestras variadas, curiosas, instructivas e interesantes, había un stand de radio que pasaba música, canciones interpretadas por alumnas y escenas de teatro.

    Compartimos una foto de la presentación de la feria, del número musical y otras de nuestro puesto.

























lunes, 27 de agosto de 2012

Salida al teatro

   Los alumnos de 2° 3° y 2° 4°, la preceptora Adriana y yo, su profesora de Lengua, fuimos hoy al teatro Del Globo, donde se representó "La barca sin pescador", basada en el texto de Alejandro Casona.

    La actriz principal era Irma Roy, muy conocida por las docentes que asistimos. La historia fue conmovedora y la actuación de todos, impecable.

    Concurrieron también los chicos de 3° 1° y 3° 3°, acompañados por las docentes Elizabeth Lavanchy y Martha Esviza.

   Valoramos esta salida como una actividad diferente, el viaje -cómodo y seguro- en dos transportes escolares fue parte del paseo.

   Felicito a mis alumnos por su buen comportamiento durante el traslado y la función, fueron espectadores atentos y respetuosos.

    Compartimos algunas fotos; parece que algunos del público se resistían al acoso de los "paparazzi", al mejor estilo de Nicolás Cabré, pero a pesar de sus caras ocultas se los puede reconocer,¿verdad?


lunes, 13 de agosto de 2012

MUESTRA FERIA INTERCOLEGIAL

    Los alumnos de 2° 3° concurrirán a la FERIA INTERCOLEGIAL, que se realizará el 27 de agosto en la Escuela "Nicolás Avellaneda".

DESCRIPCIÓN DE LA MUESTRA DE LENGUA Y LITERATURA, 2° 3° TM, ESCUELA DE COMERCIO N° 7
PROFESORA: MARÍA GRACIELA TORRES
EXPOSITORAS (SEIS EN TOTAL, DOS O TRES IRÁN ROTANDO CON LAS DEMÁS): ALDANA ÁLVAREZ, DALILA DE MARZO, PAULA SEGOVIA, JULIETA CHIODO, VANESA MOYA Y TAMARA RAMÍREZ.

TEMA:
EL PIROPO. ¿CUESTA ABAJO? 
DEL VERSO GENTIL 
A LA FRASE HOSTIL

¿CUÁL FUE EL PUNTO DE PARTIDA?
    Todo empezó en una mesa de libros sobre poesías de Mario Benedetti y de Pablo Neruda. Elegimos poesías y realizamos fichas donde, además de los datos del libro, incluimos un comentario sobre el poema y una recomendación.
    Aplicamos las nociones de versificación. Cuando teníamos que reconocer los recursos expresivos, la profesora nos leyó un fragmento de la novela Ardiente paciencia, de Antonio Skármeta que hablaba de las metáforas y las comparaciones. Era un diálogo entre Pablo Neruda y su, cartero Mario Jiménez, donde el poeta le explicaba qué eran las metáforas y ambos daban ejemplos.
Esto despertó nuestra curiosidad por saber más acerca de la historia, así que leímos la novela y vimos la película Il postino. Comparamos la novela con la película e investigamos sobre Neruda para reconocer qué datos eran reales del libro y del filme e interpretarlos mejor.
    El lenguaje poético fue muy importante en la historia, porque a través de él Mario se hizo amigo de su admirado poeta y logró conquistar a Beatriz, a quien le decía palabras bellas, que estaban en los versos de Neruda. La música y los lugares (Isla Negra, Chile, en el filme; Isla Salina, Italia, en el filme) ayudaban a crear una atmósfera de romanticismo y poesía.
    ¿Cómo relacionamos esto con los piropos? Las frases que Mario decía a Beatriz, o sea, los versos que plagiaba de su maestro, nos parecieron verdaderos piropos que hacen sentir bien a la mujer. Los asociamos con los comentarios groseros y discriminatorios que escuchamos en la calle. Y pensamos que el título y subtítulo que le dimos a la muestra es apropiado para describir este notable cambio del uso y del sentido de la palabra.

¿QUÉ ACTIVIDADES REALIZAMOS?
-Buscamos, en Internet, noticias sobre las consecuencias de los mal llamados “piropos” que se dicen en la calle.

-Buscamos frases callejeras y piropos, y seleccionamos algunos.

-Descubrimos y visualizamos un blog y un vídeo de mujeres que, solas o agrupadas, realizan una campaña contra el acoso callejero.
    El blog se llama http://mujersincadenas.blogspot.com.ar/2012/01/abuso-verbal-cuando-las-palabras-danan.html .
    Y el vídeo: “Piropos callejeros”, sobre un muchacho acosado por mujeres: http://www.youtube.com/watch?v=QXYV3wO59UA.

-Contamos nuestras experiencias de piropos, groserías y acosos en la calle.

 -Realizamos carteles con textos e ilustraciones sobre el tema. -Escribimos piropos poéticos nuestros.

-Escribimos piropos poéticos nuestros.

-Descargamos la presentación de diapositivas y los vídeos en el blog que creamos para segundo año.

- Armamos un power point de textos e ilustraciones.
    Comienza con el significado y el origen del piropo. Continúa con el piropo y la poesía de Neruda, se mencionan los versos presentes en la novela Ardiente paciencia y en la película Il postino (El cartero).Sigue con la diferencia entre los piropos con intención de elogiar y las frases con ánimo de ofender. Termina con un resumen de lo expuesto en las diapositivas anteriores a modo de conclusión, con unos links de un blog y de un vídeo sobre el tema y una reflexión final. 


 PRESENTACIÓN DE DIAPOSITIVAS:
EL PIROPO. ¿CUESTA ABAJO?
DEL VERSO GENTIL A
LA FRASE HOSTIL


sábado, 14 de julio de 2012

Producciones sobre "La fiesta ajena"

LA FIESTA AJENA, de Liliana Heker  (De Los bordes de lo real, 1991)
Nomás llegó, fue a la cocina a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado nada tener que darle la razón a su madre, ¿monos en un cumpleaños?, le había dicho; ¡por favor! Vos sí te crees todas las pavadas que te dicen. Estaba enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños.
—No me gusta que vayas —le había dicho—. Es una fiesta de ricos.
—Los ricos también se van a cielo —dijo la chica, que aprendía religión en el colegio.
—Qué cielo ni cielo —dijo la madre—. Lo que pasa es que a usted, m’hijita le gusta cagar más arriba del culo.
A la chica no le parecía nada bien la forma de hablar de su madre: ella tenía nueve años y era una de las mejores alumnas de su grado.
—Yo voy a ir porque estoy invitada —dijo—. Y estoy invitada porque Luciana es mi amiga. Y se acabó.
—Ah, sí, tu amiga —dijo la madre. Hizo una pausa.
—Oíme, Rosaura —dijo por fin—, ésa no es tu amiga. ¿Sabés lo que sos vos para todos ellos? Sos la hija de la sirvienta, nada más.
Rosaura parpadeó con energía: no iba a llorar.
—Cállate —gritó—. ¡Qué vas a saber vos lo que es ser amiga!
Ella iba casi todas las tardes a la casa de Luciana y preparaban juntas los deberes mientras su madre hacía la limpieza. Tomaban la leche en la cocina y se contaban secretos. A Rosaura le gustaba enormemente todo lo que había en esa casa. Y la gente también le gustaba.
—Yo voy a ir porque va a ser la fiesta más hermosa del mundo, Luciana me lo dijo. Va a venir un mago y va a traer un mono y todo.
La madre giró el cuerpo para mirarla bien y ampulosamente apoyó las manos en las caderas.
—¿Monos en un cumpleaños? —dijo—. ¡Por favor! Vos sí que te crees todas las pavadas que te dicen.
Rosaura se ofendió mucho. Además le parecía mal que su madre acusara a las personas de mentirosas simplemente porque eran ricas. Ella también quería ser rica, ¿qué? Si un día llegaba a vivir en un hermoso palacio, ¿su madre no la iba a querer tampoco a ella? Se sintió muy triste. Deseaba ir a esa fiesta más que nada en el mundo.
—Si no voy me muero —murmuró, casi sin mover los labios.
Y no estaba muy segura de que se hubiera oído, pero lo cierto es que la mañana de la fiesta descubrió que su madre le había almidonado el vestido de Navidad. Y a la tarde, después de que le lavó la cabeza, le enjuagó el pelo con vinagre de manzanas para que le quedara bien brillante. Antes de salir Rosaura se miró en el espejo, con el vestido blanco y el pelo brillándole, y se vio lindísima.
La señora Inés también pareció notarlo. Apenas la vio entrar, le dijo:
—Qué linda estás hoy, Rosaura.
Ella, con las manos, impartió un ligero balanceo a su pollera almidonada: entró a la fiesta con paso firme. Saludó a Luciana y le preguntó por el mono. Luciana puso cara de conspiradora; acercó su boca a la oreja de Rosaura.
—Está en la cocina —le susurró en la oreja—. Pero no se lo digás a nadie porque es un secreto.
Rosaura quiso verificarlo. Sigilosamente entró en la cocina y lo vio. Estaba meditando en su jaula. Tan cómico que la chica se quedó un buen rato mirándolo y después, cada tanto, abandonaba a escondidas la fiesta e iba a verlo. Era la única que tenía permiso para entrar en la cocina, la señora Inés se lo había dicho: “Vos sí, pero ningún otro, son muy revoltosos, capaz que rompen algo” . Rosaura en cambio, no rompió nada. Ni siquiera tuvo problemas con la jarra de naranjada, cuando la llevó desde la cocina al comedor. La sostuvo con mucho cuidado y no volcó ni una gota. Eso que la señora Inés le había dicho: ”¿Te parece que vas a poder con esa jarra tan grande?”. Y claro que iba a poder: no era de manteca, como otras. De manteca era la rubia del moño en la cabeza. Apenas la vio, la del moño le dijo:
—¿Y vos quién sos?
—Soy amiga de Luciana —dijo Rosaura.
—No —dijo la del moño —, vos no sos amiga de Luciana porque yo soy la prima y conozco a todas sus amigas. Y a vos no te conozco.
—Y a mí qué me importa —dijo Rosaura—, yo vengo todas las tardes con mi mamá y hacemos los deberes juntas.
—¿Vos y tu mamá hacen los deberes juntas? —dijo la del moño, con una risita.
—Yo y Luciana hacemos los deberes juntas —dijo Rosaura muy seria.
La del moño se encogió de hombros.
—Eso no es ser amiga —dijo—. ¿Vas al colegio con ella?
—No.
—¿Y entonces de dónde la conoces? —dijo la del moño, que empezaba a impacientarse.
Rosaura se acordaba perfectamente de las palabras de su madre. Respiró hondo:
—Soy hija de la empleada —dijo.
Su madre se lo había dicho bien claro: Si alguno te pregunta, vos le decís que sos la hija de la empleada, y listo. También le había dicho que tenía que agregar: y a mucha honra. Pero Rosaura pensó que nunca en su vida se iba a animar a decir algo así.
—¿Qué empleada? —dijo la del moño—. ¿Vende cosas en una tienda?
—No —dijo Rosaura con rabia—, mi mamá no vende nada, para que sepas.
—Y entonces, ¿cómo es empleada? Dijo la del moño.
Pero en ese momento se acercó la señora Inés haciendo shh shh, y le dijo a Rosaura si no la podía ayudar a servir las salchichitas, ella que conocía la casa mejor que nadie.
—Viste —le dijo Rosaura a la del moño, y con disimulo le pateó un tobillo.
Fuera de la del moño todos los chicos le encantaron. La que más le gustaba era Luciana, con su corona de oro; después los varones. Ella salió primera en la carrera de embolsados y en la mancha agachada nadie la pudo agarrar. Cuando los dividieron en equipos para jugar al delegado, todos los varones pedían a gritos que la pusieran en su equipo. A Rosaura le pareció que nunca en su vida había sido tan feliz.
Pero faltaba lo mejor. Lo mejor vino después que Luciana apagó las velitas. Primero, la torta: la señora Inés le había pedido que la ayudara a servir la torta y Rosaura se divirtió muchísimo porque todos los chicos se le vinieron encima y le gritaban “a mí, a mí”. Rosaura se acordó de una historia donde había una reina que tenía derecho de vida y muerte sobre sus súbditos. Siempre le había gustado eso de tener derecho de vida y muerte. A Luciana y a los varones les dio los pedazos más grandes, y a la del moño una tajadita que daba lástima.
Después de la torta llegó el mago. Era muy flaco y tenía una capa roja. Y era mago de verdad. Desanudaba pañuelos con un soplo y enhebraba argollas que no estaban cortadas por ninguna parte. Adivinaba las cartas y el mono era el ayudante. Era muy raro el mago: al mono le llamaba socio. “A ver, socio, dé vuelta una carta”, le decía. “No se me escape, socio, que estamos en horario de trabajo”.
La prueba final era la más emocionante. Un chico tenía que sostener al mono en brazos y el mago lo iba a hacer desaparecer.
—¿Al chico? —gritaron todos.
—¡Al mono! —gritó el mago.
Rosaura pensó que ésta era la fiesta más divertida del mundo.
El mago llamó a un gordito, pero el gordito se asustó enseguida y dejó caer al mono. El mago lo levantó con mucho cuidado, le dijo algo en secreto, y el mono hizo que sí con la cabeza.
—No hay que ser tan timorato, compañero —le dijo el mago al gordito.
—¿Qué es timorato? —dijo el gordito.
El mago giró la cabeza hacia un lado y otro lado, como para comprobar que no había espías.
—Cagón —dijo—. Vaya a sentarse, compañero.
Después fue mirando, una por una, las caras de todos. A Rosaura le palpitaba el corazón.
—A ver, la de los ojos de mora —dijo el mago—. Y todos vieron cómo la señalaba a ella.
No tuvo miedo. Ni con el mono en brazos, ni cuando el mago hizo desaparecer al mono, ni al final, cuando el mago hizo ondular su capa roja sobre la cabeza de Rosaura. Dijo las palabras mágicas… y el mono apareció otra vez allí, lo más contento, entre sus brazos. Todos los chicos aplaudieron a rabiar. Y antes de que Rosaura volviera a su asiento, el mago le dijo:
—Muchas gracias, señorita condesa.
Eso le gustó tanto que un rato después, cuando su madre vino a buscarla, fue lo primero que le contó.
—Yo lo ayudé al mago y el mago me dijo: “Muchas gracias, señorita condesa”.
Fue bastante raro porque, hasta ese momento, Rosaura había creído que estaba enojada con su madre. Todo el tiempo había pensado que le iba a decir: “Viste que no era mentira lo del mono”. Pero no. Estaba contenta, así que le contó lo del mago.
Su madre le dio un coscorrón y le dijo:
—Mírenla a la condesa.
Pero se veía que también estaba contenta.
Y ahora estaban las dos en el hall porque un momento antes la señora Inés, muy sonriente, había dicho: “Espérenme un momentito”.
Ahí la madre pareció preocupada.
—¿Qué pasa? —le preguntó a Rosaura.
—Y qué va a pasar —le dijo Rosaura—. Que fue a buscar los regalos para los que nos vamos.
Le señaló al gordito y a una chica de trenzas, que también esperaban en el hall al lado de sus madres. Y le explicó cómo era el asunto de los regalos. Lo sabía bien porque había estado observando a los que se iban antes. Cuando se iba una chica, la señora Inés le daba una pulsera. Cuando se iba un chico, le regalaba un yo-yo. A Rosaura le gustaba más el yo-yo porque tenía chispas, pero eso no se lo contó a su madre. Capaz que le decía: “Y entonces, ¿por qué no pedís el yo-yo, pedazo de sonsa?” Era así su madre. Rosaura no tenía ganas de explicarle que le daba vergüenza ser la única distinta. En cambio le dijo:
—Yo fui la mejor de la fiesta.
Y no habló más porque la señora Inés acababa de entrar al hall con una bolsa celeste y una rosa.
Primero se acercó al gordito, le dio un yo-yo que había sacado de la bolsa celeste, y el gordito se fue con su mamá. Después se acercó a la de trenzas, le dio una pulsera que había sacado de la bolsa rosa, y la de trenzas se fue con su mamá.
Después se acercó a donde estaban ella y su madre.
Tenía una sonrisa muy grande y eso le gustó a Rosaura. La señora Inés la miró, después miró a la madre, y dijo algo que a Rosaura la llenó de orgullo. Dijo:
—Qué hija que se mandó, Herminia.
Por un momento, Rosaura pensó que a ella le iba a hacer dos regalos: la pulsera y el yo-yo. Cuando la señora Inés inició el ademán de buscar algo, ella también inició el movimiento de adelantar el brazo. Pero no llegó a completar ese movimiento.
Porque la señora Inés no buscó nada en la bolsa celeste, ni buscó nada en la bolsa rosa. Buscó algo en su cartera.
En su mano aparecieron dos billetes.
—Esto te lo ganaste en buena ley —dijo, extendiendo la mano—. Gracias por todo, querida.
Ahora Rosaura tenía los brazos muy rígidos, pegados al cuerpo, y sintió que la mano de su madre se apoyaba sobre su hombro. Instintivamente se apretó contra el cuerpo de su madre. Nada más. Salvo su mirada. Su mirada fría, fija en la cara de la señora Inés.
La señora Inés, inmóvil, seguía con la mano extendida. Como si no se animara a retirarla. Como si la perturbación más leve pudiera desbaratar este delicado equilibrio.




Luego de haber leído e interpretado este cuento, los alumnos debatieron sobre el tema de la discriminación y escribieron un texto en primera persona y desde la perspectiva de Irene.
Por ahora publicaremos dos producciones:

1. CAROLINA DI TORO, 2° 4°

   Desde lejos, a simple vista no pude reconocer quién era, pero sí que tenía un hermoso vestido blanco y un pelo totalmente brilloso. Mi hija Luciana debía ser mejor que ella, tenía que brillar en su propia fiesta.
   Caminé con pasos firmes hacia donde estaba ¡Rosaura! Imposible, ella es pobre e hija de la sirvienta.
   -¡Qué linda estás hoy, Rosaura -le dije a la niña, seria y con un tono irónico que no creo que haya notado.
   No podía quitar mis ojos de esa nena, ella nunca había estado tan linda. ¿Debía estarlo para el cumpleaños de mi hija? ¡Claro que no! Mi hija debía atraer todas las miradas, y esta chica le había robado algunas.
-Querida Rosaura, ¿me ayudas con los invitados? ¿Te parece que vas a poder con esta jarra tan grande?
   Ella siempre me decía que sí, y con una sonrisa en su rostro. Partecía que nada podía irritarla, hasta parecía gozarlo. "Querida Rosaura, lleva las salchichitas a la mesa, arregla el mantel, junta los vasos..." Cientos de tareas le di para mantenerla alejada de mi hija y de sus amigos de clase social alta.
   Se tomó un tiempo para jugar y, aunque la idea no me gustaba, yo estaba ocupada en otra cosa.
   La fiesta estaba concluyendo y los invitados, yéndose. Le di al gordito un yo-yo y a mi sobrina, la chica del hermoso moño, una pulsera. En la puerta estaban Rosaura y su madre, esperando que le diera el juguete de souvenir. Los ojos de la chica se iluminaron y una sonrisa cubría su rostro.
   Rosaura esperaba una pulsera, como las demás chicas, pero esa noche no era una invitada para mí, aunque ella haya pensado eso. ¿Cómo tiene esta niña el tupé de creerse condesa, de la clase social alta, si no es más que la hija de mi sirvienta?
   Saqué de mi cartera dos billetes. Creí que eso la pondría en su lugar, haciéndola sentir no más de lo que es, una pobre niña hija de la sirvienta.
   -Esto te lo ganaste en buena ley -le dije, y extendí mi mano, mirándola fijo a los ojos, sus pobres ojos de mora. 

2. CINDY VENTURA, 2° 4°

   Cuando la vi por primera vez, me parecía común, básica. Y bueno, es la hija de la sirvienta.
   Ella es bastante inteligente y amable, aunque no puedo creer que mi hija Luciana se junte con la servidumbre.
   Cuando hablé con ella, se me ocurrió que me podía servir en la fiesta y le dije que viniera, haciéndole creer que era una invitada. Pero, en realidad, asistió a una FIESTA AJENA.



jueves, 12 de julio de 2012

TESTIMONIOS DE NUESTRA SALIDA INOLVIDABLE AL CENTRO DE ANA FRANK

Nuestra visita al Centro Ana Frank fue un éxito. Todos los alumnos de 2° 3°, 2° 4° y 2° 5° disfrutaron de la salida, estuvieron atentos a cuanto veían y escuchaban, respetuosos, y participaron con sumo interés. La profesora Lavanchy, la preceptora Inés Paniza y yo también volvimos contentas del paseo y de lo bien que se comportaron los chicos.














Esta cartelera fue confeccionada para la muestra de trabajos de alumnos y profesores del área Comunicación, que se realizó ayer, 11 de julio.